“GRANDES
SUEÑOS, PEQUEÑAS ESPERANZAS”
Juan
Rivas a pesar de las diversas trabas que le puso el destino nunca perdió el
optimismo y la fe solo siguió luchando. Las fuertes lluvias del pasado 2012 no
solo se llevaron suciedad y basura, también se llevaron consigo 5 vidas humanas
dejando un vacío profundo en sus familiares. A pesar de la travesía que tuvo
que pasar, al llegar a casa solo le esperaba más penurias y regaños.
Por:
Juan Rivas Barrionuevo
Juan Rivas un chico carismático alegre y sobre todo muy optimista de 21 años tuvo que pasar por muchos obstáculos en la vida para poder lograr sus metas y sueños, que con tanto esfuerzo y sudor pudo lograr pero al igual que todo en la vida no fue nada fácil y a continuación les contare una de las historias más impresionantes y magnificas que marcaron la vida de juan, y que sobre todo supo enseñarle lo importante que es el no perder la fe ni la esperanza.
Todo comenzó una mañana nublada como de costumbre y juan decidió salir a estudiar porque en ese entonces él se encontraba postulando a la UNSA (Universidad Nacional de San Agustín) y su examen seria al día siguiente, para lograr así obtener una vacante y poder dar el primer paso de toda una vida nueva, y bueno todo esto sucedió en el mes de marzo para ser más exactos el 01 del mismo mes, Juan se levantaba temprano se bañaba y alistaba para salir a la biblioteca como ya estaba acostumbrado, luego de eso se dirigía a otro sitio para comer algo y no estar con el estómago vacío para luego tomarse un descanso de unos 30 minutos aproximadamente, después de esto retornaba a la biblioteca pero ese día no fue igual a los días anteriores.
A las 17:00 horas empezó a caer lluvia muy fina pero de manera continua y sin parar, al inicio Juan pensó que solo era otra lluvia de tantas pero no fue así porque la lluvia se tornó cada vez más violenta y para acompañar un poco este clima se escuchaban truenos y se podían ver relámpagos y rayos, esto alerto un poco a Juan que no solo se atemorizo un poco al ver el clima, también lo puso nervioso el ver a la gente correr y correr pero lo más gracioso o quizás anecdótico de esa tarde fue el ver que empezaban a caer gotas dentro de la biblioteca “ateneo” en la cual se encontraba estudiando. Hasta que por fin Juan decidió retirarse puesto que ya había pasado 1 hora y la lluvia no bajaba su intensidad.
Juan salió tratando como podía de cubrirse de la lluvia la cual parecía a sui parecer caerle de todas direcciones y no había manera de esconderse de ella, las pistas estaban llenas de agua y malos olores producto de desagües que colapsaron por la gran cantidad de agua pluvial, Juan caminaba y caminaba y al verse ya mojado y que no servía de nada el cubrirse empezó a caminar sin importarle mojarse más de lo que ya estaba, llego a su paradero y espero y espero, pero como ya sabemos los primeros que se guardan de la lluvia son los transportes públicos (cosa que Juan ignoraba hasta ese día). Por lo que desgraciadamente juan espero en vano 1 hora.
Con las calles llenas de aguas mal olientes y la gente corriendo Juan seguía su travesía tratando de llegar a casa, tratando de conseguir algún carro que lo llevara, él no contaba con mucho dinero por lo que irse en taxi era un lujo que no podía darse, sin dinero y sin señal en su celular decidió irse caminando a casa, y así fue como lo hizo camino tratando de no hundirse en algunos huecos que no podían verse por el agua que alcanzaba hasta sus rodillas y dejaban la visibilidad a cero. Juan camino desde la plaza de armas hasta el cementerio de la apacheta con zapatillas al hombro y con el jean recogido hasta las rodillas porque no quiso malograr aún más sus zapatillas las cuales se había comprado dos días antes.
AUN NO SE ACABA
La lluvia había bajado un poco Juan estaba ya muy cerca de llegar a su casa y poder descansar, asearse y tratar de relajarse antes de ir a rendir su examen al día siguiente. Pero lo que no sabía y no había recordado es que no había llamado a su madre y que tampoco podía recibir llamadas, por lo que su madre estaba deberás asustada y consternada porque como todos sabemos ese día fallecieron 5 personas por causas de la fuerte lluvia.
Claro que Juan no sabía esto porque para él la lluvia no era tan fuerte, bueno si pero que él no creyó que fuera capaz de causar tantos destrozos y menos de cobrar vidas humanas, nuestro protagonista se encontraba más preocupado en llegar a su casa porque enserio se sentía muy cansado.
Bueno paso la lluvia y Juan llego a su casa con la ropa mojada y oliendo peor que perro muerto por lo que su madre no lo dejo entrar porque ensuciaría todo, pero muy aparte de no dejarlo entrar le dio una regañada que nunca olvidara. Puesto que Juan llego tarde, no aviso a nadie que llegaría tarde y les apago el celular (les recuerdo que se le fue la señal). Juan ya muy molesto porque le paso de todo, se mojó, camino entre la lluvia y excremento, encima llego a casa y su madre le grita eso fue algo muy fuerte para él.
Y todo esto antes de su examen, el no dejo que esto lo doblegara en su objetivo se sentía preparado y listo no le importó tener que ducharse 3 veces para quitarse ese olor que se le impregno en la piel, no le importó el tener que votar sus zapatillas nuevas que se malograron, nada podía quitarle de la mente que el día que venía seria especial para él porque lograría algo que nadie creyó que lograría, ingresar y ser un universitario.
Para alegría de todos y más para Juan, pudo lograr su soñado y nada fácil ingreso que lo lleno de
orgullo no solo a él sino también a sus padres que lo ayudaron en su largo camino y su lucha por el anhelado ingreso. Al llegar a casa y listo para salir a celebrar su muy merecido esfuerzo se puso a pensar que hubiera sido si no se hubiera puesto a caminar si solo se hubiera quedado ahí parado sin enfrentar las diversas adversidades que nos da la vida que en este caso sería la lluvia, que hubiera sido si él no hubiera mantenido la fe y la esperanza de que solo era una tormenta y que al terminar esta se encontraría un arcoíris.
Todos debemos de luchar por nuestras metas a pesar de las diversas bayas que nos pongan por muy altas que sean no rendirnos no dejarse pisotear por el cruel destino, sino darle la cara y enfrentarlo sin perder nunca la esperanza por más pequeña que esta sea.




